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Mujeres que ponen el cuerpo: mesa sobre ecofeminismo llena el Salón de los Balcones del Centro Cultural Paco Urondo en inicio de las Actividades Especiales

   
01/06/2018
  
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La ecología, el capitalismo y la represión contra la mujer y sobre sus propios cuerpos son temas intensamente conectados, como el ecofeminismo denuncia ya desde los años 70. A fin de concientizar y ampliar la percepción sobre el tema, cinco fuertes voces femeninas formaron la mesa-debate "Mujeres y Medio ambiente – La defensa de los cuerpos, los territorios y los recursos naturales", en la noche de este jueves, en el Centro Cultural Paco Urondo-UBA. El evento no sólo llenó el Salón de los Balcones, sino también marcó el inicio de las Actividades Especiales del FINCA.

Los pañuelos verdes siguen acompañando esta jornada. Una de las coordinadoras de Actividades Especiales del festival, Guadalupe Gómez Verdi, introdujo la mesa enfatizando que esta semana finalizan las audiencias en el Congreso por la legalización del aborto seguro y gratuito. Así como ella, muchas otras llevaban sus pañuelos, simbolizando gran parte de la lucha por la igualdad de derechos y en un contexto pertinente, en un espacio con mayoría de presencia femenina, en donde se discutió sobre la dominación y destrucción sexista y capitalista de la mujer y de la naturaleza.

La moderadora Gabriela Franchini, periodista e integrante de la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir, introdujo a las invitadas y abrió el debate a partir de la exhibición del microrrelato Mujeres del río, de la socióloga Soledad Fernández Bouzo. El documental, todavía en producción, muestra a tres mujeres que denuncian las enfermedades y las diversas consecuencias de la contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo sobre los habitantes de la región, un a extensa área urbanizada que convive con la basura que causa el desborde del río.

"En gran medida, son las mujeres quienes ponen el cuerpo", afirmó Bouzo, quien realiza un trabajo de investigación desde hace más de diez años en el área. "No es casual que, dada la división sexual de trabajo patriarcal, ellas cumplen roles de cuidado, en escuelas, centros de salud; y vemos cómo las mujeres batallan desde esas trincheras."

La visibilización de esas luchas fue enfatizada por la antropóloga María Elena Ramognini, co-autora del libro "Eco-feminismo en la Argentina": "El cuerpo y la salud están integrados con la armonía del entorno, con la naturaleza. La medicina occidental es un gran negocio que produce más negocio, muerte y contaminación", dijo.

Ramognini reflexionó sobre cómo el masculino opera como singularidad, mientras el femenino es constantemente relacionado con lo inferior y lo peyorativo. "Es lo mismo que sucede con la naturaleza, en cómo se utiliza la palabra 'salvaje'". Al citar una frase de Mujeres del río, afirmó que no hay que naturalizar el mensaje de muerte del capitalismo: "Se benefician destruyendo nuestros cuerpos y nuestro planeta. Hay que problematizar el concepto de crecimiento económico: si no es sustentable, no gana nadie."

Siguiendo el tema de la contaminación del agua, la abogada y profesora de derechos humanos María José Lubertino se refirió a los ríos como entidades vivas, y que deberían ser igualmente considerados al lado de animales y plantas. Destacó también el protagonismo de las mujeres en denunciar problemas. "Las mujeres somos concientes de los problemas que están sucediendo como producto de este modelo extractivista abusador de la naturaleza. Somos parte de la construcción teórica y cotidiana, de prácticas alternativas", dijo. "No se trata solamente de cuestionar el modelo si no que las mujeres y la lógica y la filosofía feministas puedan ser parte de las soluciones. Porque representan cambios de paradigma que se propone en relación al consumismo, a un modelo de 'desarrollo', que en definitiva no tiene en cuenta a las personas ni a la naturaleza."

Desde una perspectiva visceral desde condiciones de habitantes y voces de resistencia, hablaron Irma Caupan Perriot, originaria mapuche y Silvina Reguera, de Andalgalá, Catamarca, representando a sus pueblos y sus movilizaciones que defienden cotidianamente a sus territorios y al buen vivir, como destacó Irma, integrante de la Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir: "Los mapuches estamos más en la mira, pero nos están devastando y matando a todos."

"En el territorio está la salud y está la vida", siguió Perriot. "Lamentablemente nos tratan a los mapuches como terroristas por estar defendiendo al territorio, pero no lo defendemos como propiedad. Lo defendemos como salud, vida, el buen vivir como un derecho, y no sólo para los mapuches, pero para todos." Enfatizando que la lucha es de todas, Perriot invitó a las presentes a sumarse al Encuentro Nacional de Mujeres de este año.

Silvina Reguera, docente e integrante de la Asamblea El Algarrobo, también llevó un importante relato de los graves problemas que la minería Alumbrera lleva a su pueblo, Andalgalá y la llama por su nombre: "enemigos". "Son enemigos del pueblo. No hay cómo usar otra palabra. Nos vamos a quedar sin agua, y ahora quieren implantar una mina tres veces más grande que Alumbrera, en la única montaña que da agua a Andalgalá. Son muy osados", denuncia. El proyecto está a 14km del pueblo, y representa un peligro inminente de escasez de agua para la comunidad.

Como integrante de la Asamblea, Reguera también contestó a una pregunta, al final del debate, sobre cómo movilizar y concientizar a la gente de esos problemas urgentes: "La mejor forma de trabajar es en asamblea. Se decide lo que dice la mayoría, uno escucha al otro: cómo debería funcionar la nación", dice. "Es una tarea muy minuciosa. Nosotros íbamos casa por casa, y había amigos que nos cerraban la puerta. No es fácil. Pero con nuestras estrategias hemos generado un trabajo genuino", concluye.

La mesa también contó con la presencia de la artista Paula Cribani, quien realizó un grabado siguiendo el lema del festival "Agitemos las aguas", resaltando que el agua es un tema recurrente en su trabajo. Los carteles fueron distribuidos y formarán parte de una intervención en la marcha Ni Una Menos, el 3 de Junio.

Con el mensaje de unión femenina y el poder del cambio promovido por la potente conexión de la mujer con la naturaleza, el primer evento del festival se cerró, tal como afirmó, agradecida, Franchini: "todas salimos más fortalecidas de acá".

Por Fernanda Paixão

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